martes, 20 de octubre de 2009

La Última Ofensiva


LA ÚLTIMA OFENSIVA
Hildebrando Chaviano Montes



¨La tiranía es una misma en sus varias formas,
Aunque se vista en algunas de ellas de nombres
Hermosos y de hechos grandes¨. José Martí


Después de un breve período de relativa baja intensidad en la represión castrista, esta se ha recrudecido nacionalmente y en todas las variantes posibles. Amenazas, registros, incautación de cámaras fotográficas, computadoras y teléfonos celulares, arrestos, ¨paseos¨ en auto hasta las afueras de La Habana para que el opositor regrese a pie, decomiso de manillas con la palabra cambio, empujones, golpes, causas penales fabricadas, prohibición de reunirse en las casas, prohibición de salir de la propia casa, intervención e interrupción de teléfonos particulares, en fin, el mar, perdón, quise decir el mal, pero Nicolás me vino a la mente como referencia obligada.
Siempre recuerdo a Guillén,-- y que me critiquen--, pero hay algo que me atrae en su poesía, como la forma franca y amena de decir que ¨hay muchas cosas puras en el mundo que no son más que pura mierda¨. En estos momentos los cubanos estamos rodeados de pura mierda, la pureza de los dirigentes que se dicen muy revolucionarios, pero en realidad son muy incapaces y corruptos, la pureza de los militantes del partido que no abren la boca ni en los círculos de estudio y sufren callados la ignominia cual eunucos de los que alguna vez hablara nuestro Apóstol, la pureza de un ¨poder popular¨ que ni es poder ni es popular, la pureza de los fidelistas—revolucionarios—comunistas que tienen tan poca vergüenza como para acusar al pueblo de ¨pichón que espera a que se lo pongan todo en la boca¨, cuando en realidad son ellos los que llevan medio siglo viviendo a costas del pueblo.
Está bueno ya de soportar abusos, atropellos físicos y morales, malnutrición, mala educación, deficiente sistema de salud, cárceles y exilio. Basta de que unos cubanos se presten para reprimir a otros en nombre de una revolución que ha sido secuestrada.
Es hora de que los opresores se den cuenta de que también son víctimas del castrismo, que no son parte de la élite de poder, sino del pueblo que ayudan a someter con el terror. Decidir qué camino tomar no siempre es cosa fácil, pero al final hay que decidirse, y los oficiales, clases y soldados del Ministerio del Interior tienen ante sí el camino del continuo empobrecimiento de su patria en todos los órdenes, o el de la libertad, el progreso y la paz.
En estos tiempos de epidemias, plagas y pandemias, el peor azote que enfrentamos los cubanos es la cúpula gobernante. ¿Qué será de un país donde el civismo es perseguido como delito?
hildebrando.chaviano@yahoo.com
http://hchaviano5.blogspot.com/

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